Original de los Alpes Suizos, la raclette es un queso de pasta prensada no cocida elaborado con leche de vaca. De aroma suave y textura cremosa, estos quesos llegan a pesar entre 6 y 8 kilos que posteriormente se funden en pequeñas porciones.
La raclette consiste en fundir, poco a poco, el queso que se acompaña de diferentes ingredientes. Las tres opciones más habituales siguiendo la tradición suiza son: las patatas cocidas, los pepinillos en vinagre y las cebollitas. De todas formas, con los años, la receta ha ido evolucionando y es habitual acompañar la raclette de verduras salteadas, pan tostado o embutidos. ¡Mil opciones para chuparse los dedos!
Finalmente, y para el maridaje, la tradición dice que la raclette debe acompañarse de un vino blanco ligero. Os proponemos el Vino blanco Floral Ametller D.O. Penedès, un vino blanco joven elaborado con Moscatell y Sauvignon blanc.
Y tú, ¿cómo acompañas la raclette?