Este pescado, que pertenece al grupo de los azules, tiene un alto contenido en grasa, principalmente de la familia Omega 3. De hecho, comparadas con otros pescados azules, las sardinas son las que contienen más. Una ración de sardinas (125 g) casi cubre el 100% de las necesidades de consumo de grasas que se recomienda en un día.
Aunque pueda parecer contradictorio, debes saber que tanto las sardinas en lata como las sardinas que se consumen en fresco tienen los mismos beneficios. Sin embargo, las sardinas en lata son más ricas en calcio. ¿Quieres saber el por qué?
La razón se encuentra en el tratamiento térmico al que se somete la sardina para hacer la conserva, que hace que la espina se ablande y una parte del calcio pase a la carne.
Descubre en el blog por qué son tan buenas las sardinas de lata y todos sus beneficios.