El “culpable” del amargor de la escarola es la intibina, una sustancia que encontramos principalmente en las hojas de esta verdura y que estimula el apetito y favorece la digestión. Si quieres suavizar este sabor, toma nota de estos trucos:
- Coge un cazón con agua caliente, pero sin que hierva y sumerge las hojas de escarola. Déjalas durante 2-3 minutos y pásalas a otro bol con agua fría unos 5 minutos.
- Sumerge con leche natural las hojas de la escarola durante unos 30 minutos. Pasado este tiempo lávalas y escúrrelas.
¡Verás cómo cambia su sabor!